Ronroneamos y ronroneamos

PitaPata Cat tickers

miércoles, 27 de junio de 2012

El vómito en el gato

El gato es un gran vomitador.
Hay muchísimas causas que hacen vomitar al gato.
Algunas son inofensivas y otras para hacer rápida consulta con nuestro médico veterinario.
El gato vomita con mucha facilidad y motivos, por lo tanto tendremos que observar su estado general, reiteración de los vómitos, evaluar si tenemos alguna sospecha que nos perturba para asistir al consultorio del médico veterinario o no.
Debemos diferenciar el vómito de la regurgitación.
La regurgitación 
es el reflujo de comida no digerida cuyo contenido proviene del esófago y no del  estómago, es decir no es contenido "digerido" sino algo ingerido recientemente.

Los gatos suelen comer en muchas ocasiones de más, lo hacen por glotones o por aburrimiento.   
 El vómito en los casos que el gato coma mucho es una respuesta normal a la sobrecarga de alimento.
Debemos controlar qué cantidad y cuántas veces come nuestro gato en el día, si toma agua normalmente y si no está decaido.


Convendría no dejarle el alimento para que se sirva cuando quiere.
Un vomito violento, rápido, y angustiante que tenga el gato debe ser considerado gravísimo, y puede estar motivado por la ingestión de cuerpos extraños o cualquier otra causa médica y que deberá ser evaluados rápidamente por un médico veterinario con urgencia.
El gato come hierbas o pasto como una forma de eliminar pelos o algunas sustancias que lo molestan gásticamente.
Al comer pasto el gato hace que su estómago tenga convulsiones y elimine cualquier cosa que no pueda digerirla, que no pueden pasar por sus intestinos y deben ser eliminados del sistema.
De no ser eliminados, pueden producir una obstrucción muy peligrosa.
Signos de alerta para recurrir al médico veterinario:

Gato con vómito acompañados de signos como anorexia, fiebre, diarrea, deshidratación, decaimiento.

Gato con vómito aislado y diarios sin perdida de apetito con o sin diarrea en gatos adultos. 
Esto posiblemente este asocia a intolerancia alimentaria. 

Gato con vómito agudo repetido y sin contenido.
  Podría ser por causas obstructivas.

 Gato con vómito bilioso, con sangre.

Si no te gustó este post o te resultó un tanto "asquerosillo"
¡lo siento!
Los mininos somos muy vomitadores.

sábado, 23 de junio de 2012

Los Gatos y la Noche de San Juan



La Noche de San Juan se celebra el 24 de junio, en algunos lugares el 20/21 de junio, en coincidencia con el hemisferio norte que festeja el
Solsticio de Verano, en el sur el Solsticio de invierno.

La Noche de San Juan es una festividad de origen muy antiguo que suele ir principalmente ligada al rito de encender hogueras.

Muchas leyendas, tradiciones y mitos rodean a esta celebración relacionadas con los oráculos, la adivinación y las prácticas de magias diabólicas.
Se interpreta que el uso del fuego es con el fin de "limpiar o conjurar"
los malos espíritus o fuerzas del mal, de ser "purificadora" para sus participantes.

Como es un rito muy antiguo, se la asoció con un santo cristiano con el fin de dar prevalencia a la religión cristiana en su variante católica.
Desde el siglo 17 (años 1600) se quemaron gatos vivos en esas hogueras con distintos fines rituales.

Esta infame superstición nació en Francia (en la ciudad de Metz) y se extendió por toda Europa y sigue hasta el día de hoy en las prácticas de distintas sectas.
Norman Davies en su extensa historia sobre Europa nos describe estas prácticas:

.-Juntaban una buena cantidad de gatos dentro de una red y las colgaban de unos arboles para que se quemaran vivos lentamente.

.-Los niños eran los encargados de juntar los gatos, que en principio eran solamente negros, pero luego de cualquier color, varios días antes de la sombría noche de San Juan.

.-También los encerraban en barriles o cestas que clavaban en un palo en medio de la hoguera.
.-Mientras los gatos aullaban y se retorcían de dolor, los participantes reían y bailaban a su alrededor.
.-Las cenizas de éstas víctimas eran esparcidas por los campos para su fertilidad; también para muchos otros ritos, pócimas y conjuros.

RECORDEMOS CUIDAR A NUESTROS GATOS POR ESTAS FECHAS YA QUE ÉSTAS PRÁCTICAS CONTINÚAN HASTA EL DÍA DE HOY
El gato fue y sigue siendo atormentado de diversas maneras debido a la ignorancia, superstición y locura humana: el dulce y amoroso gato ha sido y es crucificado, quemado, hervido en agua y en aceite, apaleado, arrojado desde las alturas, emparedado y sacrificado de las maneras más crueles que se puedan imaginar.

RECORDEMOS CUIDARLOS PARA QUE NO SALGAN FUERA DE NUESTRO HOGAR DESDE UNOS CUANTOS DÍAS ANTERIOR A ESTA NEFASTA FECHA.

sábado, 16 de junio de 2012

La pintora de Gatos Hogareños Henriëtte Ronner-Knip

Henriëtte Ronner-Knip fue una pintora holandesa que reflejó con gran talento, tiernas escenas familiares y domésticas en interiores de hogares  llenos de dulzura y calidez.
Famosa y reconocida por su obra dedicada a la naturaleza, pero en especial a sus amados gatos y perros.
Sus protagonistas principales son los gatos, gatitos, madres gatas y de vez en cuando algunos perritos miniatura, casi siempre acompañados por gatos.
En la gran producción de Henriëtte Ronner-Knip está reflejada toda la actividad de los gatos y gatitos, en sus expresiones, juegos, movimientos, características y costumbres .
La mayoría de las escenas que pinta es en interiores, no obstante en algunas ocasiones refleja las costumbres externas gatunas pero siempre alrededor de la casa del gato.
¿Qué gato despreciaría este delicioso bocado que le ofrece la naturaleza?
Muchísimas de sus pinturas reflejan los juegos y travesuras de adorables gatitos bebés bajo la atenta mirada de la gata madre.
Mayormente Henriëtte Ronner-Knip pintó con óleo, material bastante difícil para darle tanta precisión y detalles que expresan sus hermosas obras de arte.
También usó otros materiales como carbonilla, lápiz y tinta, pero en menor proporción.

Sus graciosos modelos de la familia gatuna, están reflejadas en distintos lugares de un hogar burgués de finales de 1850, desde los lugares de trabajo, como en este cuadro, un escritorio.
Todos sus gatitos gozan de plena libertad para sus juegos y travesuras como si gozaran de una mirada divertida y cómplice para sus movimientos.

Henriëtte Ronner-Knip incluye pequeños perritos miniatura que generalmente se encontraban en los interiores de las viviendas, en este cuadro un Bichón Maltés, un pequeño Spaniel y un Spitz.
Todos los perros parecen amenazar a un gato muy enojado, tal vez por el plato de comida que está en el suelo.

Henriëtte Ronner-Knip pintó principalmente gatos muy peluditos, que le otorgan a su obra mucha belleza y un encanto muy romántico, muy de moda por la época de la pintora.
En las escenas hogareñas que nos muestra, no sólo los gatos y gatitos juegan y
andan libremente por todos los rincones de un hogar, sino también los pequeños perritos, como el Maltés del cuadro, sentado muy tranquilo arriba de un sillón con toda naturalidad observando los juegos de los gatitos.
Otra de las características de la pintura de Henriëtte Ronner-Knip es la observación de los movimientos, posturas y características de los gatos.
Tiene que haber tenido un profundo conocimiento en la convivencia con ellos para poder reflejarlos con tanta precisión. 

Las escenas maternales, tan frecuentes en las pinturas de Henriëtte Ronner-Knip le otorgan a la cotidianidad hogareña que ella quiere transmitir un toque extra de ternura que las madres gatas siempre tienen con sus crías. 

La convivencia entre los perritos mimados de los interiores de las casas y los gatos siempre es muy auténtica.
Lo vemos cuando nos muestra escenas como la de este cuadro o las rencillas comunes como muestra en otros.

Las muñecas de porcelana ricamente vestidas, eran muy apreciadas en la época, aunque parece que éstas dos lindas gatitas tricolor no lo aprecien.
En el fondo se ve un árbol navideño, lo que supone que esa muñeca sería un regalo, ¡travesuras y más travesuras!

Si en la época de Henriëtte Ronner-Knip hubiera existido la cámara fotográfica, hubiésemos pensado que este tipo de cuadro fue capturado por la cámara.
Indudablemente ella ha tenido una  envidiable memoria  visual para poder plasmar una escena  como ésta  en su tela. 

Raro es un cuadro como éste en donde nos muestra un imponente gato solo y quieto.
Pero esta talentosa pintora nos habla a través de esos ojos y esa expresión.

¿Qué gatito se resistiría a una esterilla?
La pintora parece divertirse con estas travesuras que muestra con mucha ternura.
Dos pequeños perritos "robando" una merienda y un gatito escondido debajo de la mesa esperando su oportunidad, ¡la casa es de ellos!
El Bichón Maltés, el Spaniel y el Spitz peleando con un gato en el invernadero, una escena más que cotidiana y doméstica.

Henriëtte Ronner-Knip se expresaba a través de pintura decorativa, especialista en crear clima, escenarios, de transmitir emoción y sentimientos.
Henriëtte Ronner-Knip debió amar mucho a los gatos para poder transmitir toda la dulzura y delicadeza que expresa esta pintura.

Henriëtte Ronner-Knip ha hecho series de cuadros con los mismos gatos y gatitos, o sea la misma familia gatuna en diferentes momentos.
Esta pintura le sigue a la anterior (hay varias más) en donde muestra las distintas escenas de esa traviesa familia de peludísimos gatitos.
Los fondos que elige la pintora: cortinas de encaje, carpetas bordadas, cucharas de plata, vajilla de porcelana, muebles recamados son los típicos de la época en una familia de una burguesía acomodada.
Dos atrevidos invitándose solos a tomar el te con bizcochos.
La mosca que camina en el borde de esa finísima taza de porcelana y la atenta mirada de ese temible cazador de ojos celeste, hacen prever un gran desastre

¡Ups! esto puede terminar en una pequeña batalla doméstica, entre el Pug de mirada amenazante y su ladero el Caniche/French Poodle con el gato en una actitud (¡tan típica de ellos!)entre prudente y desafiante.
Parece que los dueños de casa tomaron previsiones ya que arriba de la mesa, la comida está resguardada por una campana de cristal a prueba de pequeños gatitos hambrientos y atrevidos.
Una fotografía de la autora en su estudio.

Henriëtte Ronner-Knip nació el 31 mayo de  1821 en Amsterdam, Holanda y falleció el 2 marzo de 1909 en la ciudad de Elsene, Bélgica.
Proveniente de una familia de artistas, fue muy reconocida en su época; sus cuadros se exhiben en muchos museos del mundo.

¡Qué disfruten este video con sus pinturas más emblemáticas! acompañadas de la música del gran Beethoven : Romance N°2 op.50 en Fa Mayor


                           

jueves, 7 de junio de 2012

Cuento de Ernest Hemingway El gato bajo la lluvia-

Sólo dos americanos paraban en el hotel. No conocían a ninguna de las personas que subían y bajaban por las escaleras hacia y desde sus habitaciones.



 La suya estaba en el segundo piso, frente al mar y al monumento de la guerra, en el jardín público de grandes palmeras y verdes bancos. Cuando hacía buen tiempo, no faltaba algún pintor con su caballete. A los artistas les gustaban aquellos árboles y los brillantes colores de los hoteles situados frente al mar.

Los italianos venían de lejos para contemplar el monumento a la guerra, hecho de bronce que resplandecía bajo la lluvia.El agua se deslizaba por las palmeras y formaba charcos en los senderos de piedra. Las olas se rompían en una larga línea y el mar se retiraba de la playa, para regresar y volver a romperse bajo la lluvia.

  Los automóviles se alejaban de la plaza donde estaba el monumento. Del otro lado, a la entrada de un café, un mozo estaba contemplando el lugar ahora solitario.La dama americana lo observó todo desde la ventana.

En el suelo, a la derecha,un gato se había acurrucado bajo uno de los bancos verdes. Trataba de achicarse todo lo posible para evitar las gotas de agua que caían a los lados de su refugio. El gato tenía que estar a la derecha. 


Tal vez pudiera acercarse protegida por los aleros. -Voy a buscar ese gatito -dijo ella. - Iré yo, si quieres -se ofreció su marido desde la cama. -No, voy yo. El pobre minino se acurrucaba bajo el banco para no mojarse ¡Pobrecito! El hombre continuó leyendo, apoyado en dos almohadas, al pie de la cama. -No te mojes -le advirtió.
La mujer bajó y el dueño del hotel se levantó y le hizo una reverencia cuando ella pasó delante de su oficina, que tenía el escritorio al fondo. El propietario era un hombre muy viejo y muy alto. Il piove -expresó la americana. El dueño del hotel le resultaba simpático. -Si, si signora, brutto tempo. Es un tiempo muy malo. Cuando la americana pasó frente a la oficina, el padrone se inclinó desde su escritorio.Ella experimentó una rara sensación. Se quedó detrás del escritorio, al fondo de la oscura habitación. A la mujer le gustaba. Le gustaba la seriedad con que recibía cualquier queja. Le gustaba su dignidad y su manera de servirla y de desempeñar su papel de hotelero. Le gustaba su rostro viejo y triste y sus manos grandes. 
Estaba pensando en aquello cuando abrió la puerta y asomó la cabeza. La lluvia había arreciado. Un hombre con un impermeable cruzó la plaza vacía y entró en el café. El gato tenía que estar a la derecha. Tal vez pudiera acercarse protegida por los aleros.Mientras tanto, un paraguas se abrió detrás. Era la sirvienta encargada de su habitación, mandada sin duda, por el hotelero. -No debe mojarse- dijo la muchacha en italiano, sonriendo.
Mientras la criada sostenía el paraguas a su lado, la americana marchó por el sendero de piedra hasta llegar al sitio indicado, bajo la ventana. El banco estaba allí, brillando bajo la lluvia, pero el gato se había ido. La mujer se sintió desilusionada.
  La criada la miró con curiosidad. -Ha perduto qualque cosa, signora? -Había un gato aquí- contestó la americana. -¿Un gato? -Si, il gatto. -¿Un gato? -la sirvienta se echó a reír -¿Un gato? ¿Bajo la lluvia? -Sí; se había refugiado en el banco -y después- ¡Oh! ¡Me gustaba tanto! Quería tener una gatito. Cuando habló en inglés la doncella se puso seria. -Venga, signora. Tenemos que regresar. Si no, se mojará. -Me lo imagino- dijo la extranjera.
Volvieron al hotel por el sendero de piedra. La muchacha se detuvo en la puerta para cerrar el paraguas. Cuando la americana pasó frente a la oficina, el padrone se inclinó desde su escritorio. Ella experimentó una rara sensación. El padrone la hacía sentirse muy pequeña y a la vez, importante. Tuvo la impresión de tener una gran importancia.
Después de subir por la escalera, abrió la puerta de su cuarto. George seguía leyendo en la cama. -¿Y el gato? -preguntó abandonado la lectura. -Se ha ido. -¿Y donde puede haberse ido? -dijo él, descansando un poco la vista. La mujer se sentó en la cama. -¡Me gustaba tanto! No sé por qué lo quería tanto. Me gustaba ese pobre  gatito.No debe resultar agradable ser un pobre minino bajo la lluvia.




George se puso a leer de nuevo. Su mujer se sentó frente al espejo del tocador y empezó a mirarse con el espejo en mano. Se estudió el perfil, primero de un lado y después del otro, y por último se fijó en la nuca y en el cuello. -¿No te partece que me convendría dejarme crecer el pelo? -le preguntó, volviendo a mirarse de perfil. George levantó la vista y vio la nuca de su mujer, rapada como la de un muchacho. -A mí me gusta como está. -¡Estoy cansada de llevarlo tan corto! Ya estoy harta de parecer siempre un muchacho. 



 George cambió de posición en la cama. No le había quitado la mirada de encima desde que ella empezó a hablar. -¡Caramba! Si estás muy bonita -dijo. La mujer dejó el espejo sobre el tocador y se fue a mirar por la ventana. Anochecía ya. 

 -Quisiera tener el pelo más largo, para poder hacerme moño. Estoy cansada de sentir la nuca desnuda cada vez que me toco. Y también quisiera tener un gatito que se acostara en mi falda y ronroneara cuando yo lo acariciara. -¿Sí? -dijo George. -Y además quiero comer en una mesa con velas y con mi propia vajilla. Y quiero que sea primavera y cepillarme el pelo frente al espejo, tener un gatito y algunos vestidos nuevos. Quisiera tener todo eso. 


-¡Oh! ¿Por qué no te callas y lees algo? -dijo George reanudando su lectura. Su mujer miraba desde la ventana. Ya era de noche y todavía llovía a través de las palmeras. -De todos modos quiero tener un gato -dijo-.Quiero un gato. Quiero un gato. ahora mismo. si no puedo tener el pelo largo ni divertirme, por lo menos necesito un gato.

 George no la escuchaba. Estaba leyendo su libro. Desde la ventana, ella vio que la luz se había encendido en la plaza. Alguien llamó a la puerta -Avanti- dijo george, mirando por encima del libro. En la puerta estaba la sirvienta. Traía un gran gato de color carey que pugnaba por zafarse de los brazos que lo sujetaban. -Con permiso -dijo la muchacha- el padrone me encargó que trajera esto para la signora.