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martes, 24 de mayo de 2011

Llevar el gato al veterinario

Llevar el gato al veterinario puede llegar a ser una tarea complicada si es que no tomamos algunos recaudos. Los gatos son naturalmente desconfiados y ser transportados y llevados a un lugar desconocido con olores y ruidos extraños puede resultarle muy estresante.

Cada vez que debamos llevar al gato a alguna parte lo debemos hacer en un trasportín o bolso adecuado NUNCA en brazos, por más tranquilo y amable que sea nuestro gato.

Al estar rodeado de personas desconocidas, probablemente en presencia de otros animales que estarán tanto o más asustados que nuestro gato; éste puede llegar a escaparse, arañar o morder.


Es conveniente colocar en el trasportín o bolso algunas mantas o almohadoncitos, mejor si es el que el gato usa habitualmente, o sino alguna ropa vieja nuestra. El gato puede hacer pis, caca o vomitar por el gran estrés, así que es bueno llevar una bolsita de higiene o para reemplazar estas mantas.

También es buena costumbre tapar la visual del trasportín o bolso, ya que a los gatos les gusta estar a oscuras cuando tienen miedo.


Es muy probable que después de algunas salidas con el trasportín o bolso, el gato desaparezca de nuestra vista en cuanto nos vea prepararlo para la visita al veterinario y por supuesto hacer entrar al gato adentro puede llegar a ser una auténtica batalla que nos dejará agotados a nosotros y a ellos más nerviosos de lo conveniente.

Un buen truco para evitar esto es dejar al trasportín o bolso siempre a la vista como si fuera parte de los muebles de nuestra casa. También es útil dejar allí algunos "manjares" que le gusten mucho, cosa que asocie que en el trasportín o bolso puede tener cosas "interesantes"

Es importante buscar una Veterinaria cerca de nuestra casa- siempre que sea posible- para evitar tener que sufrir el viaje (colocarlo en el trasportín y permanecer en la veterinaria es suficiente como para agregarle otro factor más de estrés).

Una vez llegado a la veterinaria, continuar con el trasportín o bolso tapado y sentarse lo más lejos posible de otros animales, sobre todo a los que hacen más ruido.
Debemos averiguar si el médico veterinario que hemos elegido tiene buena experiencia en el manejo y tratamientos de gatos ya que no todos la tienen y el gato no es fácil de manejar: todo lo que lo coercione lo pone muy mal y va a resistirse todo lo que pueda. 

Una vez que entremos a la consulta, es aconsejable preguntarle al veterinario si prefiere que ayudemos en el sostenimiento del gato o prefiere hacerse cargo sin nuestra intervención.

Es bueno averiguar si el veterinario que elegimos atiende emergencias, hace visitas a domicilio o sus horarios coinciden con los nuestros. Pensar que en las veterinarias los horarios con más cantidad de pacientes se da a primera hora de la mañana o a última de la noche dentro de los horarios de atención. Esto para evitar estar largo tiempo con el gato en el trasportín, cosa que aumentará su nerviosismo.
Llevar a nuestro gato al veterinario para sus vacunas, esterilización y consulta ante algún signo que nos preocupe no sólo le evitará futuros sufrimientos al gato sino que hasta será más económico ya que evitaremos enfermedades que se pudieron prevenir.

Elegir un veterinario que verdaderamente ame a los animales, que tenga cariño por los gatos y sea afectuoso, contenedor y con autoridad científica y amorosa.

2 comentarios:

  1. HOla !
    Nosotros cumplimos con todos tus consejos la vete es a media cuadra de casa , el bolsito de viaje de Titino y Vinita es el lugar q ambos adoran estar incluso cuando no salen al exterior les gusta estar en el !!
    Vinita es tan buena con el vete que asusta ....podes creer que no maulla ni cuando le dan una inyección?

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  2. ¡¡Sï, si lo creo totalmente!! las gatitas Carey son particularmente adorables, dulces, mansas y buenísimas. Mucho más cuando están en un buen hogar y se sienten queridas y protegidas.

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